Desalinización como estrategia para enfrentar la crisis hídrica

Desalinización como estrategia para enfrentar la crisis hídrica 

Cristóbal Flores

Clemente Errázuriz

Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Chile cumple con 7 de los 9 criterios de vulnerabilidad frente al cambio climático, formando parte de el grupo de países más afectados. Ya estamos presenciando las consecuencias de aquello, principalmente en las bajas precipitaciones, en el avance de la desertificación y en la escasez hídrica en las distintas regiones del país, entre otras cosas.

El estado de Chile, entre 2010 y 2016, gasto 92 mil millones de pesos para el arriendo de camiones aljibe, que abastecieron a 400.000 habitantes (Ciper, 2017). Esto representa la situación actual en la que vivimos: una gran escasez hídrica, que ha implicado, entre otras cosas, aumentar el transporte de agua potable a distintos puntos críticos, generando gastos importantes para el fisco y un lucrativo negocio para los privados. Es momento de pensar en la forma en la que utilizamos el agua, la mantenemos y la generamos.

 

¿Puede ser la desalinización parte de la solución a la crisis hídrica? 

La desalinización es un mecanismo industrial que utiliza agua salinizada como insumo y luego la modifica para que sea apta para el consumo humano, en la agricultura o procesos mineros. 

La escasez hídrica en las regiones norteñas del país está encareciendo los sistemas tradicionales de extracción de agua, mientras que los avances tecnológicos están reduciendo el costo en la desalinización. Segun Miguel Sanz, Presidente de la Asociación Internacional de Desalinización Y Director de Desarrollo Estratégico, los costos energéticos en la desalinización se han reducido por tres en los últimos 30 años, así como la tecnología ha avanzado y se ha hecho más asequible. 

Podríamos pensar en la desalinización como un mecanismo útil para evitar los altos costos de transporte de agua potable a lo largo del país y permitirles a las ciudades del norte independencia en el acceso al agua y fuentes estables de extracción. Antofagasta ya ha sido pionera en el desarrollo de plantas desalinizadoras. Estas logran satisfacer el 60% del consumo total de la ciudad y se espera que abastezcan el 100% en un mediano plazo.

Pero, ¿Cuáles son los desafíos pendientes que tiene la desalinización? 

Un problema radica en el alto requerimiento energético de este sistema. Más aún, debemos considerar el origen de la energía que utilizan las plantas desalinizadoras. Si estás provienen de fuentes no renovables, la desalinización no es una buena opción para enfrentar la crisis, dado el costo ambiental involucrado. Pero, si se encuentra la forma de abastecerse con energías renovables a un costo razonable, es posible considerarla como una opción viable.

Otro problema hace referencia a los costos medioambientales del proceso. Por un lado, la extracción de agua de mar a alta presión puede provocar la muerte de millones de organismos pequeños, que son la base de la cadena de alimentación marítima. Por el otro, el proceso de devolución de salmuera al mar, con altas concentraciones salinas, puede generar impacto en el estado natural del agua marina, afectando así la biosfera.

Sin embargo, internacionalmente existen casos de éxito para este modelo de producción de agua potable. En Israel, país que pasó por una crisis hídrica crítica en 2008, tuvo la necesidad de encontrar un método efectivo para proveer agua potable a un país en condiciones desérticas. Así es como se desarrolló una fuerte industria de plantas desalinizadoras, permitiéndoles enfrentar la crisis de suministro y proteger las fuentes naturales de agua potable. Esto reconstruyó los ecosistemas del país y protegió a una industria agropecuaria en crisis. Actualmente, la planta desalinizadora Sorek en Tel Aviv, que funciona con ósmosis reversa, es la más grande del mundo. Las mejoras tecnológicas implementadas en esta planta ha permitido reducir los costos de funcionamiento considerablemente, así como reducir el impacto sobre el ecosistema marino y minimizar la huella de carbono. Solo esta planta provee agua potable a 1,5 millones de personas a un costo cercano a$0,5/m3USD.

La crisis hídrica ha forzado a Israel ha tomar acción y buscar mecanismos eficientes para enfrentarla. Esto es un ejemplo de cómo manejar una crisis y gestionarla con un horizonte de largo plazo. Es así como Chile debe enfrentar la crisis hídrica: entender que la crisis ya está aquí, por lo que debemos actuar en el corto plazo pero con proyectos que miren al largo plazo.

Independiente del uso de la desalinización como una herramienta para enfrentar la crisis hídrica, creemos que no es la única solución. Se vuelve indispensable realizar modificaciones respecto a la gestión e institucionalidad del agua, así como destinar esfuerzos a la importante tarea de la conservación y protección de nuestros recursos hídricos.

Experiencia de práctica en Mapeko Clemente Errázuriz

Experiencia en Fundación Mapeko

Clemente Errázuriz

Mapeko es una fundación dinámica y transversal que busca hacer partícipe a la comunidad para trabajar por el medioambiente. Es un punto de unión entre personas que tienen el mismo objetivo: enfrentar la crisis climática urgentemente. Si bien mucha gente suele tiene ideas para enfrentarla, de forma aislada es difícil conseguir los cambios que se requieren. La fundación permite trabajar en conjunto y potenciar las ideas individuales, permitiendo conseguir resultados importantes.

Ser practicante en Mapeko es involucrarse en un proyecto ambicioso, muy gratificante a la vez. Se proponen muchos objetivos que a primera vista pueden parecer difíciles de lograr, pero conociendo a los que componen al grupo, hay confianza en que se lograran. Lo que facilita la realización de los objetivos es la horizontalidad de la fundación. Esto permite que surjan iniciativas desde distintos miembros de la fundación y se ejecuten con el apoyo de todos.

Específicamente, mi trabajo en el área programática ha implicado mucho trabajo de investigación de contenidos y de redacción de material informativo. Esto ha ido de la mano con constante trabajo en equipo y coordinación con los integrantes del área. El trabajo de investigación ha sido interesante pero al mismo tiempo complejo. Existe mucha información disponible acerca de la crisis medioambiental que confrontamos, pero debemos saber elegir la correcta y aquella que tiene respaldo cientifico o tecnico. Más que nunca, en estos tiempos de masificación de las redes sociales y la facilidad con la que cualquier persona se puede hacer dueña de la razón, debemos ser muy cautos y no divulgar información no veraz. El rol dentro de una organización civil como esta requiere compromiso y responsabilidad con los que la componen, así como también con la comunidad que recibe la información.

Si bien hay mucha información disponible de la crisis que enfrentamos, hay personas que por algún motivo o otro no se informan adecuadamente o simplemente no se informan. De esta forma, parte de nuestra responsabilidad como organización civil es informar y empoderar a la comunidad. Gran parte del problema de porque la gente no toma medidas para enfrentar el cambio climático proviene del individualismo propio de nuestra sociedad. Se preguntan, por ejemplo, ¿De qué sirve mi cambio si mi vecino no va a cambiar? Parte del problema se funda en el hecho de la desconfianza en que el resto de la comunidad no va a cambiar. Y como sabemos, la confrontación de la crisis climática es inevitablemente un trabajo en conjunto, ya que habitamos y compartimos el mismo espacio, donde las consecuencias de uno son también las del otro.

Es así como se entiende la relevancia de este tipo de organizaciones en la sociedad. Trabajamos en conjunto sabiendo que nuestro compañero va a trabajar para hacer un cambio mirando el mismo objetivo. Son este tipo de iniciativas que promueven la unión y incitan a la sociedad a generar cambios.

Experiencia de práctica en Mapeko Nicola Torres

Experiencia en Fundación Mapeko

Nicola Torres

Siento que estuve ciega por 22 años. Ciega por costumbres de una sociedad. Ciega porque creí que “lo que hacía todo el mundo”, era la regla. ¿Por qué si lo hacían todos, hace muchísimo más tiempo que yo, estaría mal?

Estuve ciega por mi pasividad frente a un problema que nunca creí que fuera mío. Un problema que nunca vi y lamentablemente lleva muchísimos años siendo uno de los problemas más importantes de la humanidad, y a pesar de eso, estuve ciega 22 años de mi vida, porque nunca me lo cuestioné, nunca me afectó directamente, o eso creí, nunca me lo enseñaron y nunca tuve la iniciativa de buscar información, aunque esta estuviera a un clic de alcance.

El problema medioambiental existe desde el siglo pasado y hay expertos que llevan más de 40 años tratando de advertirnos de que si no hacemos nada, este problema no va a terminar bien para nadie. ¿Y que hemos hecho? Básicamente, pasarlo por alto y ponerlo a la lista de espera de prioridades. Y hoy, en el 2019, nos encontramos a 15 años del punto de no retorno. Entonces me cuestiono ahora ¿deberíamos plantearnos si esto debe ser una prioridad ahora? Yo creo que sí.

Cuando miro hacia atrás, se me ocurre una analogía para explicar lo que me pasó, es como si hubiera vivido todos esos años de mi vida con un antifaz que no me dejó ver más allá de mi propia nariz, pero de a poco, desde el momento que dejé de lado mi pasividad y apatía, logré que a través de la información ese antifaz cayera, información que tenía al alcance hace mucho tiempo, pero nunca quise verla. Y luego de 22 años, empecé a ver de verdad. Y me di cuenta de que, no porque algo sea lo que se ha hecho durante 50 años o más, va a ser lo correcto o lo mejor para nosotros o para el mundo, la tierra… nuestro hogar. Y es por todo esto que, desde ese minuto cambié. Cambié, porque desperté, porque me di cuenta de que lo que llevaba haciendo toda mi vida no era lo mejor para nuestro planeta y que si hay formas de salvar el mundo, aunque nos queden unos cortos 15 años.

Y despertar es darse cuenta, es no aceptar más, es hacerse consciente y querer ser el cambio. Y para esto la invitación que me gusta hacer siempre es a parar, observar, reflexionar, pero observar de verdad y luego reflexionar ¿Quién dijo que esta es la única y correcta manera de desarrollarnos y vivir?

No podemos, nunca más, normalizar y aceptar a ojos cerrados una conducta del ser humano. No podemos normalizar, nunca más la destrucción de nuestro planeta.

Es hora de que despertemos.

Y hoy en Chile, siendo 13 de noviembre del 2019, llevamos casi un mes despiertos. Despiertos porque después de décadas de normalizar y aceptar la injusticia social, no la aceptaremos más, a pesar de haber vivido con ella muchísimos años, dijimos basta. El antifaz o las amarras, en Chile, se cayeron y la caída de esto generó dolor, rabia, alegría, esperanza y tantas más, pero es la última la que más me llega a mí.

El despertar de los chilenos ha creado esperanza. Esperanza de que el movimiento creado por la unidad de los miembros de una sociedad logrará al fin generar un cambio real. Es la esperanza del cambio y de una vida mejor a través de ellos.

Y eso es exactamente lo que sentí en el minuto en el que comencé a ser parte de la comunidad-familia-equipo de Mapeko, esa esperanza de creer de verdad que aún no es tarde para salvar el mundo y darle la oportunidad a las futuras generaciones de poder disfrutar la maravilla que nos entrega la Tierra.

Fundaciones como Mapeko, que creen firmemente que las personas son motores del cambio y que cada granito de arena si importa, dan esperanza, a mi me dieron esperanza.  Esta fundación logra unir a cada uno de estos granitos, que a través de su día a día con acciones pequeñas están creando un movimiento silencioso, y al unirlos crea un movimiento que hace ruido, un movimiento que se mueve por la esperanza de que todos unidos luchando por el mismo objetivo si podemos lograr lo que nos propongamos.

El segundo semestre del 2019, la fundación logró unir 25 granitos de arena, en donde cada uno de ellos soñaba con crear cambios. Yo soñaba con ser parte del cambio.

Dentro de Mapeko los sueños se vuelven objetivos. Objetivos que suenan ambiciosos y muchas veces casi imposibles, pero el compromiso y las ganas que demuestran cada uno de sus integrantes, logran convencer de que son 100% factibles. Me convencieron de que cada uno de los sueños que tenía se podían lograr y me sentí parte de cada victoria, de cada sueño y objetivo cumplido.

 Me hicieron creer, de verdad, que el cambio si es posible.

 

Creo que cuando un grupo de personas se une por causas nobles y que velan por el bien de todos y todas, crean esperanza. Y creo también que cuando las personas están convencidas de que algo es posible, eso se contagia y eso lograron contagiármelo desde el primer día. Y es por eso que elegí formar parte del equipo de comunicaciones, porque sabía que si lograba plasmar la esperanza que tenía, de que es posible cambiar el desastroso futuro que nos espera a los seres humanos en la tierra si seguimos viviendo como lo estamos haciendo hoy, lograría sumar a todos los granitos de arena necesarios para crear el movimiento más grande contra la crisis climática en Latinoamérica. Y más allá de crear este mega movimiento, crear esperanza de que no estamos perdidos, de que aún estamos a tiempo de hacer un cambio que salve a nuestro planeta.

Y, por último, recalco la esperanza a lo largo de todo este relato, porque creo que cuando se habla del problema medioambiental, hay mucha negación y desesperanza, nace una ansiedad interminable por el hecho de que es difícil creer, para mí fue difícil de creer, que podemos cambiar algo que hemos construido durante más de 200 años, en tan solo 8 años, pero ahora estoy convencida de que si podemos.

El rol de este tipo de organizaciones es clave y de suma importancia en las comunidades, para crear esperanza, a través del empoderamiento de las personas de que el cambio si es posible y más importante aún, de que el cambio parte por uno mismo y que al sumar todos los esfuerzos somos algo tan grande, que será imposible no escuchar.

Estas organizaciones son el motor del cambio, ya que es muy difícil encontrar algo a lo que aferrarse para seguir luchando por una causa que uno cree perdida y es por eso que todos mis esfuerzos estuvieron y estarán en transmitir que no es una causa perdida, que el movimiento silencioso de cada uno si será escuchado, que ninguna lucha está perdida, por pequeña que sea, cuando se cree y se tiene esperanza de que las cosas van a cambiar.

Experiencia de práctica en Mapeko Paula Álvarez

Experiencia en Fundación Mapeko

Paula Álvarez

Realizar la práctica en Fundación Mapeko fue todo un desafío, ya que, como practicante entraba a una fundación que recién estaba empezando y que, por lo tanto, iba a tener que trabajar y aportar en la misma cantidad que los fundadores de la organización. Sin embargo, con el pasar de las semanas, me di cuenta de que tenía mi roll claro dentro de la fundación, que me tenían un espacio guardado y que estaba todo muy organizado, ayudándome a entender cuáles eran los objetivos de Mapeko y cómo estos se iban a lograr.

El mayor desafío que tuve durante mis meses de practicante fue organizar la “Semana Del Clima”, un evento organizado por la Municipalidad de Providencia, en donde participaron distintas organizaciones, se esperaba mucho público y se hacía con el objetivo de concientizar sobre la crisis climática. Esta tarea que se me asignó fue sin duda mi parte favorita de la práctica, ya que, pude notar como la fundación depositó su confianza en mí para un proyecto tan importante como lo era la “Semana Del Clima”, además de sentirme en todo el proceso muy apoyada por todos los miembros de la fundación, entregándome siempre toda su mayor disposición para ayudar. Lamentablemente por contingencia nacional el evento no se pudo realizar, sin embargo, me llevo solo buenas memorias de la organización.

Continuando con mi experiencia dentro de Mapeko, al ingresar a la fundación sentí miedo de no saber lo suficiente de la crisis climática como para poder aportar en el trabajo, sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que esto no importaba y lo que la fundación realmente busca no son necesariamente personas con conocimientos, sino más bien, jóvenes motivados y que tengan las ganas de aportar para generar un cambio. Dado lo anterior, sin duda una de las cosas que más rescato y valoro de la fundación es el clima laboral, ya que, sentir que las opiniones de todos importan me hicieron sentir muy cómoda, haciendo que el trabajo fuera mucho más agradable y productivo.

Por otro lado, dentro de Fundación Mapeko, no sólo aprendí que hay una crisis y que hay que resolverla, sino que también pude darme cuenta, que existen muchas personas que son conscientes de lo que está pasando y tienen muchísimas ganas de ayudar. Además, debido a la energía que se sentía en las reuniones de la fundación, creo que cuando nos juntamos con un mismo objetivo, grandes cambios se pueden hacer.

A modo de conclusión, tener la oportunidad de trabajar en Fundación Mapeko me trajo grandes aprendizajes tanto profesionalmente como personalmente, ya que, aprendí a relacionarme con personas en un ambiente de trabajo, así como también logré entender de qué se trata la crisis climática, cuáles son sus principales causas y cómo poder ayudar a combatirla. Termino mi práctica sin duda con más conocimientos sobre el tema, y con mucha más motivación de seguir aportando para combatir esta crisis.

Reforestación en María Pinto

Noticias

Primera actividad de la Semana del Clima

Javier Mazurett

15 Octubre 2019

El martes 15 de octubre se realizó la primera actividad de la Semana del Clima organizada por la Ong Susténtate y la fundación Konrad Adenauer. La actividad consistió en la realización de un taller sobre cuidado al medioambiente y reforestación en el Liceo Municipal Polivalente de María Pinto.

Exitosa primera jornada tuvo la Semana del Clima, en la cual los alumnos de enseñanza básica del Liceo Municipal Polivalente de María Pinto, tuvieron la oportunidad de aprender sobre la importancia de sus actos en el medioambiente y qué significa vivir en un mundo sustentable. Posterior al taller, los alumnos plantaron más de 10 árboles en el establecimiento, con el fin de hacer un impacto concreto en el corto plazo y haciendo de esta actividad, un hito para su establecimiento y sus alumnos.

La instancia contó con el apoyo de Fundación Mapeko, el cual fue liderado por Clemente Errázuriz e Iván Navarro. Ambos afirmaron haber tenido una excelente jornada, en la cual tuvieron la oportunidad de transmitir la importancia de vivir en una sociedad que se preocupa por lo que produce y por los residuos que genera.