Hasta hace algunos años se creía que la visión de la realidad y del mundo era causal-lineal, es decir, dentro de un sistema hay una causa que produce efectos, habiendo un punto de comienzo y otro de fin. Así se mantuvo el enfoque sistémico por mucho tiempo y, como vivimos en un mundo rodeado de sistemas, esto aplicó a todos los ámbitos de la realidad: la física, la psicología, la comunicación y la sustentabilidad, entre muchos otros. Sin embargo, hoy en día esta concepción del mundo ha cambiado, ya que el enfoque de los sistemas ha sido reemplazado por uno causal-circular, en donde la visión de mundo es orgánica y ecológica. Precisamente en este marco se inserta el economista Jeremy Rifkin, quien plantea una “Tercera Revolución Industrial” que, a diferencia de las otras dos, es una revolución colaborativa, distribuida y abierta. Para ello propone un modelo económico alternativo, que es la economía circular, la cual es un proceso sin fin (pues vuelve a su origen) y se basa en el uso de energías renovables.

¿En qué nos afecta actualmente este cambio de concepción? Si bien ha habido avances en cuanto a la causalidad circular, de igual forma hoy sigue presente la lógica de pensar las cosas como una flecha, y no como un sistema integrador. Respecto al ámbito del consumo, se nos ha enseñado que todo se rige por la siguiente secuencia: se extrae, se produce, se distribuye, se consume y -lo más grave de todo- se elimina. Pero todxs sabemos que en nuestro mundo los recursos son limitados y escasos, no existe una infinidad de cosas que podamos usar en un futuro, no. Por lo mismo es que este sistema no es sostenible a largo plazo, no es consciente de los límites de nuestro medioambiente, y aun así sigue presente en pleno 2020.

¿Cuántas veces hemos comprado los últimos modelos de tecnología sin que sea realmente necesario? Vivimos en una sociedad en la que valemos menos si no compramos la última versión, donde te miran raro si tienes el iPhone 4 en vez del 11, si tienes una tele antigua en vez de un plasma, si no tienes los zapatos que están a la moda, etc., etc. Pienso que muchxs (incluyéndome) hasta nos hemos reído de alguien con un computador “con poto”, como si fuera lo más anticuado del mundo, como si viviera en otra época. Es así como muchas veces hacemos un prejuicio irresponsable, sin ver la verdadera razón que hay detrás, y es que lo ideal sería no comprar un nuevo producto hasta que el antiguo no tenga arreglo ni se le pueda dar otro uso. 

A eso iba mi pregunta del principio: muches hemos comprado cosas nuevas sin antes pensar si las necesitamos, sin antes pensar qué podemos hacer con el producto antiguo, ver otras alternativas, ver cómo se puede arreglar o reutilizar. Porque claro, la opción de ir al comercio, comprar y comprar (sobre todo con unas tremendas ofertas) vendría siendo la más fácil y a veces la más económica para nosotres, pero no para nuestro planeta.

También no hay que dejar de lado el papel que juegan las industrias en este proceso: la economía actual está hecha para que compres un producto, luego lo deseches y compres uno nuevo (sistema causal-lineal, como se dijo antes). Por una parte nosotres consumimos y consumimos, pero por otra igual nos llegan ofertas de comercio todo el día, en cada red social que nos metemos, ya que eso es lo que buscan ciertas empresas: que las personas consuman sus productos. Así es como precisamente funciona la economía, y está bien, solo que muchas veces superan los límites. Salimos a la calle y nos encontramos rodeados de publicidad, vemos una película donde en total los comerciales duran más que la misma programación, nos descargamos un juego y también está lleno de publicidad, para qué hablar de la red social Instagram… Es de esta forma como inconscientemente vivimos de la publicidad, la cual incita directamente al comercio, al consumir todo tipo de productos, como si fuesen de primera necesidad.

Por esto la responsabilidad es de ambas partes, solo que nosotres podemos partir haciendo el cambio. Hoy somos una sociedad consumista (mucho más que hace años), que vive de lo desechable, que a veces no es consciente de cómo circulan los materiales, y que no valora el aprovechamiento y el ahorro. Si queremos vivir en un mundo sostenible, que no dañe aún más al medioambiente, dejemos de comprar cosas que no son necesarias y que en poco tiempo serán desechadas. Si ya tenemos algún producto, hagámoslo rendir lo más posible, si es que ya no funciona intentemos arreglarlo por nuestros propios medios o démosle otro uso, si es que ya no podemos hacer nada con él reciclémoslo, pero que la última opción sea reemplazarlo por uno nuevo. La solución está en un enfoque causal-circular de los sistemas de nuestro mundo, y no en uno causal-lineal.

Magdalena Aburto

Si quieres saber más aún:

Documentales:

‘Un viaje circular’ https://www.youtube.com/watch?v=phSWboi3rRY

Imagen: jesuitasaru.org/empezo-a-girar-la-economia-circular/

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