Según el escritor ecologista Loren Eiseley “Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua” y tenía mucha razón, ya que el agua es esencial para la existencia de cada organismo vivo en la Tierra. Es importante para nosotros, para los animales y los ecosistemas. Lamentablemente no todos lo conciben como tal y algunos se limitan a creer que es un bien que pueden utilizar a conveniencia, para generar un “bien mayor”.

La situación del agua en Chile es critica, por decir lo menos. Nos encontramos en el periodo más seco de la historia. Las precipitaciones han disminuido un 30% en comparación a las últimas décadas y esto tuvo repercusiones en nuestros ríos y embalses, con un 89% y 62% de déficit en caudal y volumen. Por factores naturales, las regiones que más sienten las consecuencias son Arica y Parinacota, Coquimbo y Valparaíso.

Para entender mejor este problema, es importante hacer la diferencia entre dos términos que escuchamos constantemente: sequía y escasez hídrica. La sequía se relaciona a factores climáticos, mientras que la escasez tiene que ver con las decisiones que se toman respecto a la utilización del recurso. Según el Ministerio de Obras Publicas, actualmente hay 136 comunas en esta situación y las medidas no han estado a la altura, ya que aún más de un millón de personas se abastecen de fuentes informales de agua, como pozos, ríos y camiones aljibes.

Las zonas más afectadas por la escasez de agua coinciden con las que han aumentado el número de industrias mineras, hidroeléctricas, forestales y grandes empresas agrícolas. Las disputas entre las empresas y las comunidades son comunes y los 117 conflictos ambientales que hay en Chile dan cuenta de eso. La mayor parte de los derechos de aguas están en manos de grandes agricultores y exportadores, los cuales fueron asignados a perpetuidad.

Cuesta encontrarle sentido a ese “bien mayor” cuando algunos deben pagar un precio tan alto, viéndose privados de algo que sabemos que es fundamental. La priorización de las ganancias económicas por sobre las personas, la contaminación y el uso excesivo, demuestran por qué es urgente reformar, no solo porque sea injusto, sino también porque nuestras condiciones de vida cambiarán y es necesario darle una mejor estructura a lo que en el futuro nos dará protección a todos.

Cuando la crisis climática nos muestre su lado más duro, los países que destacarán serán aquellos que se prepararon mejor para enfrentarla y el crecimiento económico infinito quedará atrás como una ilusión. Hay que cambiar la perspectiva del éxito, ninguna empresa tiene éxito si no lo logra junto con las comunidades con que conviven. Urge despertar ese sentido de humanidad, que busque mejorar las condiciones para cada uno de nosotros, sin distinción, porque agua es vida y no se nos debe olvidar.

si quieres aprender más aún:

 

  • En la sección recursos de nuestra web, puedes encontrar informes completos sobre la situación del agua en Chile, Perú y Uruguay.

Fotos: Esteban Félix (Putaendo 2019)

 

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