Si el 2015 nos hubieran preguntado como nos veíamos en cinco años, muy pocos habrían acertado. Nuestra vida cambió drásticamente y lo que antes era cotidiano, de pronto se volvió un riesgo. Las cosas no van como nos gustarían y el no poder cambiarlas, nos preocupa y nos deja con mil preguntas en la cabeza ¿Será este un buen momento para buscar algunas respuestas?

Esta es una oportunidad que debemos aprovechar, pues tenemos más instancias de reflexión y de encontrarnos con nosotros mismos. Sentimos, pensamos y podemos cuestionar lo que antes no vimos, buscar la manera de motivarnos, generar un cambio y volverlo costumbre. Esta es una invitación a reflexionar sobre nuestros hábitos cotidianos. Incorporar nuevas rutinas es importante, beneficioso y también muy interesante. Ya verás lo bien que se siente lograr contribuir cada día más.

Puedes seguir estos tips y reducir tu consumo en el hogar de una forma sencilla:

• Si lo tuyo es cocinar, no olvides tapar las ollas o mejor aún, utiliza olla a presión para reducir significativamente los tiempos de cocción.

• Evita el “consumo hormiga” y desenchufa cargadores o electrodomésticos que no estés ocupando.

• Aprende sobre la huella hídrica de los alimentos que consumes y prefiere los que causen menos impacto.

• Ponte creativo y restaura objetos o ropa que tenías en el abandono.

• Tomate muy en serio las duchas cortas y al lavarte los dientes, no utilices más de un vaso de agua.

No seas de los que lavan la loza sin cerrar la llave.

• Separa y recicla tus desechos. Cada vez hay más facilidades para hacerlo.

• Deja de comprarte cepillos de plástico y esponjas cuando existe el bambú y lufa. Es un mito que son más caros, solo hay que saber buscar y son mucho más duraderos.

• ¡No más plancha! Para ahorrar tiempo y energía, te recomendamos colgar la ropa mientras te duchas. El efecto del vapor hará que tu prenda quede sin arrugas.

• Lava tu ropa con agua fría. Cuando se lava la ropa con agua caliente, el 75% del gasto eléctrico se debe al calor necesario para calentar el agua.

• Revisa emprendimientos eco-amigables. Hoy en día hay alternativas para todo, como pasta de diente, acondicionador, champú y crema en barra, así evitas el consumo de plásticos de un solo uso. Incluso si eres de los que le dan con todo, puedes hacerlos tú con tus propias manos. Ya verás como ahorras con el tiempo.

• ¿Una huerta? El espacio no es excusa, ya que puedes hacer un huerto vertical con material reciclable y disfrutar de especias frescas.

Algunas te parecerán nuevas y otras las has escuchado hasta el cansancio. Tienen en común que son ideas fáciles y cualquiera de nosotros puede emplearlas en su día a día si se lo propone. Ayudaremos al planeta y nuestro bolsillo.

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